Andrés Manuel López Obrador, ex presidente de México.Andrés Manuel López Obrador, ex presidente de México.

Una reaparición perversa

2026/03/17 15:40
Lectura de 4 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante crypto.news@mexc.com

En política, las ausencias también comunican. Y a veces, el silencio es la mejor forma de respetar los tiempos institucionales. Por eso resulta particularmente llamativa la reaparición de Andrés Manuel López Obrador en redes sociales para promover la recaudación de recursos a través de una asociación civil denominada Humanidad con América Latina, en favor de la causa cubana.

Después de meses de una supuesta vida retirada de la política pública, el tabasqueño decidió volver al espacio público no para opinar sobre los desafíos nacionales ni para acompañar institucionalmente a la nueva presidenta, sino para convocar a sus seguidores a reunir dinero con destino a Cuba. El gesto, además de inesperado, plantea interrogantes de fondo.

Primero, por la oportunidad política. México atraviesa una etapa que exige prudencia de quienes ya ejercieron el poder. Las transiciones se consolidan cuando los liderazgos salientes permiten que quienes gobiernan construyan su propio espacio.

En ese sentido, la irrupción del exmandatario resulta innecesaria y, en cierta medida, irrespetuosa con la investidura presidencial actual. La política exterior, la solidaridad internacional y cualquier iniciativa que involucre recursos y movilización pública deberían canalizarse, en todo caso, a través de las instituciones del Estado mexicano, no mediante convocatorias personales de un expresidente desde redes sociales.

La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum tampoco pasó desapercibida. Lejos de marcar distancia institucional frente a la iniciativa personal del expresidente, la mandataria expresó públicamente su disposición a aportar recursos a la cuenta promovida por López Obrador.

Más allá del gesto político, la postura plantea una interrogante relevante sobre la delgada línea entre la solidaridad personal y la validación política de una convocatoria que no pasa por los canales institucionales del Estado.

A ello se suma un elemento aún más incómodo: la omisión frente a la situación de derechos humanos en la isla. Mientras distintos organismos internacionales han documentado durante años restricciones severas a las libertades civiles, persecución a opositores y represión de la disidencia en Cuba, el respaldo político a una campaña de recaudación sin matices termina enviando un mensaje de tolerancia frente a esas violaciones. La solidaridad con un pueblo no debería implicar silencio frente a las condiciones políticas que explican buena parte de su sufrimiento.

Pero hay un segundo punto aún más delicado: la naturaleza misma de la convocatoria. Cuando una figura con la capacidad de movilización política de López Obrador pide dinero para una causa extranjera, inevitablemente surgen preguntas sobre los mecanismos de recaudación, la trazabilidad de los recursos y los riesgos asociados. En un país que ha batallado durante décadas para fortalecer sus controles contra el financiamiento irregular y el lavado de dinero, las campañas de recaudación política informal no deberían normalizarse.

No se trata de cuestionar la solidaridad con otros pueblos. México ha sido históricamente generoso con las causas internacionales. Pero la solidaridad también exige responsabilidad y transparencia.

Y hay, además, una cuestión de prioridades.

Si la intención es apoyar a los sectores más vulnerables, México ofrece un doloroso catálogo de urgencias. Basta recorrer cualquier estado del país para encontrar comunidades sin acceso pleno a servicios de salud, escuelas deterioradas, entidades sin seguridad pública efectiva, familias que siguen esperando justicia por sus desaparecidos o madres buscadoras que cargan con la ausencia y con la indiferencia institucional.

El país tiene millones de mexicanos que sobreviven en condiciones de pobreza y marginación. Tiene pacientes que no encuentran medicamentos, jóvenes que abandonan las aulas por falta de oportunidades y comunidades enteras que reclaman vivienda digna y servicios básicos.

En ese contexto, resulta legítimo preguntarse por qué el llamado a la solidaridad no empieza por casa.

Más aún cuando la situación del pueblo cubano —sumido en una crisis económica profunda— está íntimamente ligada a un régimen político que durante décadas ha restringido libertades y cerrado espacios democráticos. La pobreza que hoy viven millones de cubanos no puede entenderse sin el peso de ese sistema.

La solidaridad auténtica con Cuba debería empezar por reconocer esa realidad y por acompañar las aspiraciones de libertad y prosperidad de su pueblo.

La reaparición del expresidente, entonces, no solo resulta políticamente inoportuna. También revive una vieja visión ideológica que privilegia las causas simbólicas del exterior mientras México enfrenta problemas urgentes en casa.

AMLO es un mentiroso por antonomasia; prometió su retiro definitivo de la política y ocurrió justamente lo contrario, y no lo decimos por su nueva reaparición pública, sino por su activismo político permanente en asuntos de la administración actual. El tabasqueño sigue ejerciendo el poder por las constantes evidencias de ello.

No me quiero imaginar la molestia que causó en la Casa Blanca, en Washington, el llamado de López Obrador para apoyar a la dictadura cubana, cuando el presidente Trump está empeñado en terminar con la mayor pesadilla de la isla.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección crypto.news@mexc.com para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.