Durante los últimos cuatro días España se tiñó de luto. Entre el lunes y este jueves, el choque entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, los dos descarrilamientos en Cataluña, uno de ellos mortal y el impacto de un servicio de Cercanías contra una grúa en la región de Murcia, provocaron la muerte de al menos 43 personas y la cifra de heridos asciende a 170.
Mientras el sindicato de maquinistas convocó una huelga general, las autoridades piden calma, unificados bajo un pedido concreto: esperar al resultado de las investigaciones sobre las causas de todos los siniestros antes de extraer conclusiones.
A los dos accidentes mortales, uno registrado en Adamuz y otro en Cataluña, se sumaron en las últimas 48 horas otro descarrilamiento sin mayores consecuencias -también ocurrido en Cataluña- y un choque de un tren de Cercanías contra una grúa en la región de Murcia.
Por Ricard González
BARCELONA.–Sea fruto de la casualidad o de un problema más profundo, el hecho de que España haya padecido dos accidentes mortales de tren disparó todas las alarmas en la sociedad española respecto a la seguridad del sistema ferroviario. Mientras el sindicato de maquinistas convocó una huelga general, las autoridades piden calma, y esperar al resultado de las investigaciones sobre las causas de los siniestros antes de extraer conclusiones. En todo caso, en las últimas horas se han multiplicado los controles de la infraestructura ferroviaria y se ha reducido la velocidad en algunos trayectos, como los de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, y entre Madrid y Valencia.
El martes se conocieron los audios de las primeras comunicaciones del maquinista del tren de alta velocidad que descarriló en Adamuz, lo que permite reconstruir la secuencia inicial del siniestro ocurrido el domingo 18 de enero. “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”, pidió tras verificar que había un incendio en la formación y podía haber heridos.
DESCUBRÍ LOS AUDIOS ACÁ
El archivo extraído de la “caja negra”, al cual accedió el medio español Cordópolis, aporta elementos que pueden ayudar a determinar los motivos del accidente ferroviario que provocó la muerte de 42 personas y la desaparición, hasta el momento, de otras 45.
Este martes se reportaron dos accidentes ferroviarios en la zona de Cataluña, ocurridos por la noche con muy poca diferencia horaria. El primer siniestro provocó la muerte del maquinista que conducía la formación y un saldo de al menos 37 heridos, cuatro de ellos de gravedad, mientras que el otro descarrilamiento no dejó lesionados.
Se trata de un tren de cercanías que chocó este contra un muro de contención de la autopista AP-7 que cayó sobre las vías entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona, lo que provocó el descarrilamiento y luego la colisión de un tren de Rodalies, perteneciente a la línea R-4.
España amaneció el lunes conmocionada por una de las peores tragedias ferroviarias de su historia reciente. Al menos 40 personas murieron y más de 150 resultaron heridas tras el choque de dos trenes de alta velocidad en las afueras de la localidad andaluza de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Las autoridades advirtieron que el número de víctimas fatales podría aumentar a medida que avancen las tareas de recuperación de cuerpos entre los vagones destrozados.
El accidente ocurrió el domingo a las 19.45, cuando un tren de la empresa privada Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid con cerca de 300 pasajeros, descarriló parcialmente y invadió la vía contraria, por la que circulaba en ese momento un convoy Alvia de Renfe que se dirigía desde Madrid a Huelva. La colisión fue violenta: los dos primeros vagones del tren de Renfe salieron despedidos y cayeron por un terraplén de cuatro metros, lo que concentró la mayor parte de las muertes, según el ministro de Transportes, Óscar Puente.

