El acceso a la licencia de conducir para personas con discapacidad en la Ciudad de Buenos Aires está garantizado por ley, priorizando la evaluación de la capacidad real para manejar de forma segura con las adaptaciones técnicas necesarias.
Este trámite, similar al de cualquier conductor, incorpora una evaluación médica específica y una categoría especial de licencia, la Clase F, que reconoce oficialmente los vehículos adaptados. La normativa vigente establece que quienes con las ayudas técnicas adecuadas, cumplan los requisitos generales exigidos, podrán acceder a la licencia. Esto implica una evaluación individual, no una prohibición automática.
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La Licencia Clase F certifica la aptitud del conductor para manejar un vehículo modificado para suplir limitaciones físicas. Las condiciones, como controles manuales de acelerador y freno, pomo o comandos especiales en el volante, transmisión automática obligatoria o adaptaciones electrónicas específicas, quedan asentadas en la licencia, siendo su cumplimiento obligatorio.
Los requisitos generales para solicitar la licencia en CABA incluyen: usuario y clave miBA, DNI vigente con domicilio en la Ciudad (o constancia de trámite), saber leer y escribir, no estar inhabilitado por el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, no tener infracciones impagas y abonar el Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT). El trámite es para primera vez o renovaciones con más de un año de vencimiento.
El proceso inicia online en la web del Gobierno porteño, completando datos personales y la Declaración Jurada de aptitud psicofísica. En 48 horas, se debería recibir un correo con el enlace para el curso obligatorio de educación vial (virtual, presencial o en academias habilitadas), que debe completarse antes de ir a la sede y tiene un año de validez.
Luego, se selecciona sede, fecha y horario entre las 15 habilitadas. Personas con dificultades auditivas que usen audífonos o implante coclear deben solicitar el turno en sedes específicas. La evaluación psicofísica es un paso crucial para la licencia Clase F, abarcando psicología, visión, audición y evaluación médica.
Este examen determina la aptitud para conducir, las adaptaciones vehiculares necesarias y las condiciones que figurarán en la licencia. Se deben presentar certificados médicos vigentes por tratamientos o patologías, y llevar anteojos, lentes de contacto o audífonos si se utilizan.
El examen teórico es idéntico al del resto de los conductores, múltiple choice y basado en el Manual del Conductor de la Ciudad. No tiene contenidos diferenciados y puede reprogramarse. La prueba práctica exige un vehículo con las adaptaciones determinadas por la evaluación médica. Implica rendir con un auto propio adaptado o uno de autoescuela especializada, apuntando a evaluar la idoneidad conductiva y el uso correcto de los sistemas de asistencia.
Los costos incluyen $28.750 por la boleta única inteligente —BUI— y $8.840 por el CENAT. Sin embargo, están exentas del pago de la BUI, entre otras personas, jubilados, pensionados, veteranos de Malvinas y quienes posean Certificado Único de Discapacidad (CUD). La documentación de exención debe presentarse el día del trámite.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA


