El jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, afirmó este lunes que las Fuerzas de Defensa están listas para emplear una fuerza ofensiva “sin precedentes” frente a cualquier intento de dañar al país, en un contexto de tensión creciente con Irán y de advertencias cruzadas en la región.
Zamir realizó las declaraciones durante una visita a la sede del Comando del Frente Interno, responsable de establecer las directrices de seguridad para la población civil en situaciones de crisis. Allí sostuvo que el Ejército israelí se encuentra “listo en defensa: cualificado, entrenado y alerta”.
El alto mando militar subrayó que Israel enfrenta actualmente “amenazas multifrente”, una referencia habitual a los riesgos simultáneos provenientes de actores estatales y no estatales en la región, en particular Irán y sus aliados. En ese marco, remarcó que la planificación contempla escenarios de alta intensidad y respuestas rápidas.
Zamir señaló además que las lecciones extraídas de la llamada Operación León Naciente —la ofensiva israelí contra objetivos iraníes en junio de 2025— ya han sido incorporadas a la doctrina militar. Como resultado, dijo, el Ejército se prepara para la posibilidad de una “guerra por sorpresa”, un concepto central en la estrategia defensiva israelí desde la guerra de Yom Kipur de 1973.
Poco antes, el primer ministro Benjamín Netanyahu utilizó un tono similar durante una intervención en la Knéset, el Parlamento israelí. Allí advirtió que si Irán comete “un error” y ataca a Israel, la respuesta será de una fuerza “sin precedentes”, alineando el discurso político con el mensaje del estamento militar.
Las declaraciones se producen en un momento especialmente delicado para Teherán. Irán atraviesa una nueva ola de protestas antigubernamentales, reprimidas por las fuerzas de seguridad, mientras Estados Unidos ha elevado la presión retórica y ha amenazado con posibles acciones contra la República Islámica en ese contexto.
Netanyahu aludió directamente a esa inestabilidad interna al afirmar que “nadie puede predecir lo que sucederá en Irán en el futuro, pero no volverá a ser como antes”. La frase apunta tanto a la situación doméstica iraní como a su proyección regional, marcada por el apoyo a grupos terroristas en Líbano, Siria, Gaza y Yemen.
Israel considera a Irán su principal amenaza estratégica, en particular por el desarrollo del programa nuclear iraní y por el respaldo de Teherán a organizaciones como Hezbollah y Hamas. En los últimos años, el enfrentamiento se ha manifestado a través de ataques encubiertos, operaciones cibernéticas y acciones militares indirectas.
La referencia a un escenario “multifrente” refleja el temor israelí a un conflicto simultáneo en varios teatros: la frontera norte con Líbano, Gaza, Cisjordania y posibles ataques directos o indirectos desde territorio iraní. Ese diagnóstico ha llevado al Ejército a reforzar su preparación defensiva y ofensiva.
Desde Teherán, las autoridades han rechazado reiteradamente las advertencias israelíes y estadounidenses, aunque la tensión verbal ha ido en aumento. La posibilidad de un error de cálculo, en un contexto de protestas internas y presión externa sobre Irán, preocupa a analistas regionales.
El endurecimiento del discurso en Jerusalén busca reforzar la disuasión, pero también deja en claro que la escalada retórica se apoya en una planificación militar que asume escenarios extremos en un Medio Oriente cada vez más volátil.


