La recolección de pérdidas fiscales es una estrategia utilizada por los inversores para minimizar sus obligaciones tributarias mediante la venta de valores con pérdidas para compensar las obligaciones tributarias por ganancias de capital. Esta técnica es particularmente relevante en el contexto de las inversiones en acciones y bonos, donde la volatilidad del mercado puede aprovecharse en beneficio del contribuyente. Datos recientes indican que la recolección de pérdidas fiscales se está convirtiendo en una herramienta cada vez más utilizada, especialmente en mercados volátiles. Por ejemplo, durante las caídas del mercado, como las experimentadas a principios de 2020 debido a la pandemia de COVID-19, los inversores que recurrieron a la recolección de pérdidas fiscales pudieron mitigar algunas de sus pérdidas al reducir sus obligaciones tributarias. Esta estrategia no solo proporcionó un alivio financiero inmediato, sino que también reposicionó a los inversores para posibles ganancias futuras cuando los mercados se recuperaran. Sin embargo, con la llegada de la tecnología moderna y las plataformas de trading automatizadas, el proceso se ha vuelto más accesible y eficiente. A principios de la década de 2000, la introducción de los robo-advisors incorporó algoritmos diseñados para optimizar la recolección de pérdidas fiscales, convirtiéndola en una característica estándar en muchos servicios de gestión de inversiones. Esta evolución tecnológica ha democratizado el acceso a sofisticadas estrategias de gestión fiscal que antes solo estaban disponibles para personas con un alto patrimonio o inversores institucionales.
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