Una dirección oculta es un tipo de dirección de criptomoneda diseñada para mejorar la privacidad mediante la creación de una dirección única y de un solo uso para cada transacción. Esto evita vincular las transacciones con la dirección pública del destinatario, ocultando así el rastro de la transacción en la cadena de bloques. Los recientes avances en la tecnología blockchain han enfatizado la importancia de la privacidad, con criptomonedas como Monero (XMR) liderando la integración de direcciones ocultas en su protocolo. Por ejemplo, Monero utiliza direcciones ocultas para ocultar los detalles de cada transacción, incluyendo la identidad del remitente y el receptor, que no son visibles en la cadena de bloques para nadie excepto para las partes involucradas. Este nivel de privacidad es crucial para los usuarios que priorizan la confidencialidad sobre la transparencia en sus transacciones financieras. Contexto histórico y desarrollo El concepto de direcciones ocultas fue introducido por primera vez por el desarrollador de Bitcoin, Peter Todd, en 2014 como una solución para mejorar la privacidad en las transacciones de criptomonedas. Desde entonces, varias criptomonedas han adoptado y modificado este concepto para adaptarlo a sus marcos de privacidad. Monero, por ejemplo, utiliza una versión sofisticada de esta tecnología, llamada Firmas de Anillo, combinada con direcciones ocultas para proporcionar una capa adicional de privacidad, lo que hace prácticamente imposible rastrear las transacciones hasta las direcciones públicas de los usuarios.
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