Una cadena de fragmentos es un tipo de arquitectura blockchain diseñada para mejorar la escalabilidad y la eficiencia al dividir los datos de la red en fragmentos más pequeños y manejables, conocidos como "fragmentos". Cada fragmento contiene su propio estado e historial de transacciones, lo que permite el procesamiento en paralelo y aumenta significativamente la capacidad general de la red. Los recientes avances en la tecnología blockchain han puesto de relieve la necesidad de soluciones escalables, como lo demuestra la transición de Ethereum a Ethereum 2.0, que destaca las cadenas de fragmentos. Esta actualización busca mejorar el rendimiento de la red de aproximadamente 30 transacciones por segundo (tps) a potencialmente miles de tps, solucionando la congestión y las elevadas comisiones por transacción que se experimentan durante las horas punta. Contexto histórico y evolución de las cadenas de fragmentos El concepto de fragmentación tiene sus raíces en la gestión tradicional de bases de datos, donde se ha utilizado para distribuir datos entre múltiples servidores. En el ámbito de la cadena de bloques, la fragmentación se propuso como una solución a los problemas de escalabilidad que han afectado a las generaciones anteriores de tecnologías de cadena de bloques. La incorporación de la fragmentación en Ethereum representa un hito significativo en su evolución, marcando la transición de un mecanismo de consenso de prueba de trabajo (PoW) a uno de prueba de participación (PoS), que consume menos energía y es más escalable.
Criptomonedas de moda que están acaparando la atención del mercado
Las criptomonedas con mayor volumen de trading
Criptomonedas recientemente listadas y disponibles para operar