En el contexto de la tecnología blockchain, la "dificultad" se refiere a la dificultad de encontrar un nuevo bloque en comparación con la facilidad que podría alcanzarse. Este término es crucial en el proceso de minería de criptomonedas, donde se ajusta para mantener una tasa constante de descubrimiento de bloques y, en consecuencia, de emisión de monedas. Según los datos más recientes, la red Bitcoin ajusta su dificultad aproximadamente cada dos semanas, o cada 2016 bloques, para garantizar que el tiempo entre cada bloque se mantenga en torno a los diez minutos. Este ajuste se basa en la potencia de cálculo total (hashrate) que participa en la red. Por ejemplo, durante períodos de rápido crecimiento de la actividad minera, la dificultad aumenta y, por el contrario, disminuye cuando la actividad minera disminuye. Perspectiva histórica de la dificultad El concepto de dificultad en la minería se introdujo como parte del diseño original de Bitcoin, creado por Satoshi Nakamoto. El ajuste automático de la dificultad garantiza que, a pesar del aumento de la potencia del hardware o del número de mineros, la red mantenga una producción constante de nuevos bloques. Este mecanismo ha sido fundamental para mantener el modelo económico de Bitcoin y, por extensión, el de otras criptomonedas que utilizan sistemas de prueba de trabajo (PoW).
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