Las pruebas de bala son un tipo de protocolo de prueba de conocimiento cero no interactivo, cuyo principal objetivo es mejorar la privacidad y la escalabilidad de las criptomonedas. Permiten transacciones confidenciales al permitir que una parte demuestre la validez del importe de una transacción, sin revelar el importe real. Desde su introducción en un artículo de 2017 de Benedikt B√ºnz, Jonathan Bootle, Dan Boneh, Andrew Poelstra, Pieter Wuille y Greg Maxwell, las pruebas de bala se han adoptado cada vez más en diversas tecnologías blockchain. Por ejemplo, la criptomoneda Monero integró las pruebas de bala en 2018, lo que resultó en transacciones considerablemente más pequeñas y, por lo tanto, en comisiones más bajas. La implementación de las pruebas de bala redujo el tamaño de las transacciones en aproximadamente un 80%, mejorando tanto la escalabilidad como la privacidad. Desarrollo histórico e impacto tecnológico El desarrollo de las pruebas de bala estuvo motivado por la necesidad de métodos más eficientes para realizar transacciones confidenciales. Los protocolos tradicionales centrados en la privacidad, como las pruebas de conocimiento cero, solían requerir considerables recursos computacionales y resultaban en pruebas de gran tamaño. Las pruebas a prueba de balas abordaron estos problemas comprimiendo el tamaño de las pruebas sin comprometer la seguridad, lo que las hace especialmente adecuadas para redes descentralizadas donde el ancho de banda y el almacenamiento son esenciales.
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