SAN NICOLÁS.– En los plots de maíz de Expoagro se repite una tendencia que empieza a consolidarse: plantas cada vez más bajas. A los materiales de menor altura que ya se habían visto el año pasado —algunos cerca de su lanzamiento comercial— este año se sumaron otros híbridos todavía más compactos.
La idea detrás de estos desarrollos es reducir la altura de las plantas sin resignar rendimiento. Se trata de híbridos que mantienen una arquitectura productiva normal —con espigas y desarrollo similares a los maíces tradicionales— pero con tallos más cortos, lo que abre nuevas posibilidades para el manejo agronómico.
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Una de las compañías que presentó materiales en esta línea fue Stine, que trabaja con híbridos desarrollados a partir de selección genética. Según explicó Leandro La Ragione, gerente de Desarrollo de Producto, la empresa viene evaluando en la Argentina líneas que originalmente se desarrollaron en Estados Unidos. “Trajimos un set de líneas de baja estatura; el macho mide 70 centímetros y la hembra 60”, señaló.
A partir de ese material, la firma generó híbridos de menor altura sin recurrir a genes de enanismo que puedan afectar el rendimiento. “No hay ningún gen que esté cortando los entrenudos ni bajando la altura de planta de manera transgénica. Eso se logró por selección”, explicó. El trabajo se realizó con dobles haploides y selección de líneas específicamente más bajas.
Según detalló, estos híbridos —como los materiales 118 y 113— apuntan a ciclos intermedios y buena adaptación a la franja productiva central del país. “La idea es mantener el nivel de rendimiento y darle una opción más al productor dentro de lo que ya estamos acostumbrados a hacer”, indicó.
Por ahora se encuentran en etapa final de desarrollo. La compañía inició un proyecto piloto para producir las primeras bolsas y seguir evaluándolos en campo. Actualmente se están probando en 40 localidades y el año próximo planean ampliar los ensayos a 100 sitios para definir mejor su adaptación por ambiente.
Otra de las empresas con maíces de baja estatura fue Bayer, que el año pasado había presentado los primeros materiales y ahora avanza con su lanzamiento comercial. Según explicó Maximiliano Cueto, líder de producto para maíz y protección de cultivos, el objetivo es ofrecer híbridos más bajos pero con arquitectura productiva normal.
“El maíz tiene dominancia apical y generalmente los híbridos de ciclo más largo son los más rendidores. Lo que buscamos es mantener ese nivel de rendimiento y ofrecer una alternativa con menor altura de planta”, señaló.
Detrás de estos desarrollos hay un conjunto de ventajas agronómicas que explican el interés que despiertan entre los productores. Al ser plantas más bajas, tienen mayor tolerancia al vuelco y al quebrado, uno de los problemas frecuentes en el cultivo.
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Pero el principal cambio aparece en el manejo del lote. Con plantas más bajas, se puede entrar al cultivo más tarde con maquinaria sin dañarlo, incluso después de floración. Eso abre la posibilidad de realizar aplicaciones tardías de fertilizantes, insecticidas o herbicidas cuando el cultivo ya está avanzado.
También habilita nuevos esquemas productivos. En zonas donde la estación de crecimiento es corta, por ejemplo, permite sembrar otro cultivo o un verdeo sobre el maíz sin afectar la planta.
“Todo lo que puedas hacer más tarde sin dañar el cultivo es mejor, porque cuando se retrasa una aplicación necesaria se pueden perder kilos”, explicó La Ragione.
En términos de rendimiento, desde las empresas remarcan que la reducción de altura no implica una penalización productiva. “La planta es más baja, pero el tamaño de espiga y la arquitectura siguen siendo normales”, señaló Cueto. Según explicó, la clave está en el proceso de selección genética que permitió identificar líneas naturalmente más compactas.



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