Valentino Garavani falleció a los 93 años y con él se va más que un diseñador. Maestro de la alta costura italiana, creador del mítico rojo que lleva su nombre y referente indiscutido del glamour, Valentino no solo vistió a las mujeres más icónicas del mundo, sino que construyó un universo estético que trascendió la moda y se tradujo a un estilo de vida.
Más allá de los vestidos, las pasarelas y las Semanas de la Moda, Valentino también dejó su marca en los lugares que habitó. De Roma a París y Londres, pasando por Nueva York y los Alpes suizos, el diseñador transformó cada una de sus residencias en una puesta en escena estética, en diálogo permanente con la identidad y el espíritu de cada región. Para él, cada casa era como una colección, con su propio universo de colores, texturas y objetos decorativos.
La residencia romana del emperador de la moda no es una más: es el corazón de su narrativa personal. Adquirida en 1972, esta opulenta villa ubicada cerca de la Vía Apia adopta un estilo campestre pero extremadamente lujoso. Con la ayuda del diseñador Renzo Mongiardino, Valentino transformó cada rincón en una obra de arte: interiores hiperdecorados a partir de motivos florales, piezas únicas y un equilibrio entre lo clásico y lo excéntrico.

Otra de las joyas del universo de Valentino es el castillo de Wideville, en Davron Crespières, a las afueras de París. Comprado en 1995, este palacio del siglo XVI está en un parque de más de 120 hectáreas y conserva años de historia: fue residencia del ministro de finanzas de Luis XIII y hogar de Madame de La Vallière, amante de Luis XIV.
Sus interiores, diseñados junto al decorador Henri Samuel, combinan estilos como el rococó con elementos de la China Imperial, reflejo de la pasión del diseñador por el arte asiático. Rodeado de jardines con fuentes, pabellones y una gruta artificial, Wideville fue escenario de grandes celebraciones, incluido el mediático casamiento de Kim Kardashian y Kanye West en 2014.
En medio de los Alpes Suizos, Valentino encontró su lugar para el invierno en un chalet en la exclusiva región de Gstaad. Este contaba con impactantes vistas a la montaña y su principal uso era durante las fiestas. El ambiente, definido como “raro, opulento y cálido” según André Leon Talley, reconocido periodista de moda norteamericano, reflejaba el glamoroso estilo de vida del ícono italiano.
Villa La Angostura: cómo es el hotel con forma de serpiente que se construye en medio del bosque
La más conocida de las casas de Valentino fue Villa La Vagnola, un palacio del siglo XVIII situado en Cetona, en la Toscana italiana, que fue su hogar veraniego durante más de tres décadas.
Construida en 1750, cuenta con 27 hectáreas de terreno y se distingue por sus 15 habitaciones únicas, cada una con su propio estilo, incluida una dedicada a Sophia Loren en homenaje a la gran amiga del diseñador. La propiedad también cuenta con un anfiteatro de piedra con capacidad para 200 espectadores, olivares, jardines y espacios de recreación. Valentino la puso a la venta por 12 millones de euros en 2019.
Con un estilo clásico, esta mansión del siglo XIX es un ejemplo de la admiración de Valentino por la actitud británica. Lejos de los excesos, el interior está repleto de libros, esculturas y perros de cerámica, con una simetría casi obsesiva. Se la destaca también por una exclusiva colección de arte: el salón principal tiene cinco obras de Picasso, mientras otros salones cuentan con obras Basquiat y Damien Hirst.
La historia detrás de la mujer que heredó una de las mayores fortunas del mundo
En Manhattan, el diseñador italiano tenía su departamento cerca del Frick Museum, con vistas abiertas al Central Park. Ubicado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, el diseño del interior mantiene un tono clásico: combina tonos marrones y dorados con altas columnas, grandes ventanales y vistas impactantes de la ciudad. La fascinación de Valentino por la estética asiática aparece en esculturas y piezas decorativas.


